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YO CONOCÍ |
Cuando Amparo enfermó, seguíamos saludándonos cuando nos encontrábamos, ella sonreía constantemente y a mi me transmitía una gran serenidad ante su enfermedad. En una ocasión cuando me la encontré en el garaje de la casa, me contó que tenía una herida (1) que le curaban sus hijos; me habló de lo agradecida que estaba por cómo le cuidaban: me hizo pensar mucho, pues a mí me parecía un deber lógico en sus hijos, sin embargo, a través de ella me di cuenta del valor de estar agradecidos en todo, y no considerar obligados a nadie en nada y aceptar cualquier cosa de los demás como un valor a agradecer. Cuando ya estaba muy enferma un día me decidí a ir a su casa a visitarla, era Navidad. Sólo tengo en la memoria su sonrisa, estaba realmente débil, me miraba sonriente desde la cama, y es el recuerdo más impresionante que tengo de una persona enferma. Suelo recurrir a ella para encomendarle sobre todo cuestiones familiares ya que pienso por todos estos recuerdos que ella me entenderá muy bien. Begoña Espinos Madrid, 17 Diciembre 2001 LEYENDA 1.- Abertura en el costado hecha en la operación cuando le quitaron el pulmón.
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