Estaba pasando unos días en Tordesillas (Valladolid) y el lunes 8 de julio de 1996, al mediodía, mientras charlábamos, me miré las manos y vi que le faltaba un brillante a mi sortija que me la habían regalado mis padres- salí de la sala para ver si entes que la gente pisando el suelo, lo encontraba donde yo había estado ---pasillos, comedor- subí a mi habitación, me quité la ropa, por si se me había quedado enganchado en ella. Deshice la cama, miré en todas partes, bolsos y bolsos, cajones, posé la mano un paño blanco por el suelo, debajo de lo silla, mesa y cama, y nada. Desmonté el desagüe del lavabo por si estaba en el sifón y nada.
Acudí a Amparo, diciendo que ahora no estábamos para gastos, pidiéndole que apareciera.
Al personal de limpieza les rogué que, al día siguiente no aspiraran mi habitación ya que si estaba en el suelo, era más probable que apareciera barriendo. No aparecio. El miércoles no se limpió. Yo seguía mirando por los suelos pero, desde ese día abandoné la búsqueda, pero no de pedírselo a Amparo.
El jueves fregaron mi habitación. El viernes la aspiraron y el sábado la fregaron de nuevo.
La noche del sábado 13, antes de acostarme, me senté en la silla y al mover el pié, con la alpargata raspé el suelo, miré y toque por si había alguna piedra: era el brillante
Su recuperación es un favor que atribuyo o Amparo.
M.D.R. - TORDESILLAS - 17.7.96