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Conocí a Amparo el 5 septiembre del año 1971, tenía yo diecisiete años, era una niña, que había salido del pueblo muy poquitas veces y el primer encuentro con ella fue en los Tilos (1) era muy sencilla, muy natural, te daba mucho cariño, siempre muy positiva, no recuerdo que nunca estuviera de mal humor, y además siembre buscaba lo positivo de las personas y de todo; yo veía en ella una vida cristiana hecha realidad que la vivía, no hacían falta más explicaciones.
Era conversadora, me hablaba de sus hijos de forma natural y yo conocía cosas de todos por eso, y me contaba que cuando sabía que estaba esperando un nuevo hijo, lo primero que le pedía a Dios es que se salvara, que fuera para Él, un hijo para el cielo y después le pedía que fuera inteligente, listo, guapo muchas cosas, pero yo me acuerdo de todo eso, y ahí se me han quedado grabadas, siendo yo tan joven.
Era fuerte físicamente, una mujer muy entera, nunca la he visto quejarse; cuando murió su sobrino, estábamos en Riaza, al recibir la noticia, su reacción fue muy serena nada de nervios, muy serena, era ya tarde, por la noche y nos pusimos a rezar el rosario, ella me dijo que me fuera a dormir porque estaría ya muy cansada, pero quise quedarme, la reacción fue esa, no estuvo alterada, muy serena y rezar, para pedir por él.
Tenía carácter, pero se lo dominaba.
No recuerdo, con once hijos, que hubiese mucho jaleo, ni mucho trabajo, ni agobios, ni tener que correr mucho; tengo una imagen de la casa, sin agobios, ni nervios. Llevaba su administración de esa manera, tenía que sacar adelante una casa con muchos hijos, se compraba cada día lo que hiciera falta para la comida del día y no había nada que diera lugar a malgastar ni a caprichos. Fue para mí una vivencia de una casa de familia numerosa y de cómo se saca adelante.
Si había alguna cosa que hacer, algo más desagradable, lo hacia ella, a mí me lo evitaba, me lo encontraba hecho cuando llegaba: por ejemplo a los pequeños se les escapaba el pis por la noche en la cama, cuando yo llegaba estaba recogido todo. Es un detalle que yo lo capté, de caridad fina hacia una persona que viene a trabajar y quitarle lo que puede ser menos agradable.
Cuando se puso enferma, me llamo ella misma personalmente, porque nos llamábamos algunas veces, y le pregunté, ¿qué tal está?, me dijo, regular, le dije ¿por qué?, porque desde febrero tengo cáncer de pulmón, pero estoy muy bien, hago una vida normal, salgo, voy a misa, ¡con esa naturalidad y ¡cuanto se lo agradecí!; para mí eso es fortaleza y ¡ser capaz de llamar para que lo supiera!
Era de tal manera que ni el tiempo, ni la enfermedad ni nada, le hacia olvidarse de los demás.
La fui a ver al hospital Ramón y Cajal cuando le habían operado quitándole el pulmón; se esforzaba para que yo la entendiera, porque oigo mal, y también cuando hablábamos por teléfono se esforzaba y hablaba alto. Le pregunte si por las noches dormía y me dijo, yo por mí dormiría, pero allí al lado hay una señora que debe estar muy mal y la pobre debe sufrir mucho y claro por las noches se queja, ¡si yo pudiera hacer algo por ella!, y Nuria (2) le dijo, ¡pero Mamá que vas a hacer tu!, a mí aquella preocupación por los demás me admiraba, -hay que situarse en cómo estaba ella-, deseaba hacer algo por aquella señora, habría que ver quien estaba peor de las dos; tenía ese corazón compasivo y misericordioso, cien por cien, siempre con esa compasión por las personas que parecía que tenían mas necesidades.
Una persona que tenía cáncer, ¡con una naturalidad, con una serenidad! a mi marido le impresionó mucho, palpaba algo que era sobrenatural, no humano.
Yo había tenido un aborto, y me dijo, ¡que pena, que pena!, pero después le contaba que seguía igual sin quedarme embarazada y me decía, no te preocupes, lo que Dios quiera, eso lo que Dios quiera, estamos en las manos de Dios, no te preocupes; a mí eso me daba mucha serenidad.
Lo que más le caracteriza es ese buscar lo positivo de las personas, y de las cosas, nunca una critica ni nada negativo.
Considero que era la imagen de una mujer cristiana, era así porque su vida era una vida cara a Dios.
ROSI OLIVA
(1) Escuela de Formación Profesional
(2) 6ª Hija de Amparo
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