Escribo porque creo que la intercesión de Amparo ha sido clara y decisiva en el acontecimiento que voy a narrar.
Soy madre de siete hijos, con edades comprendidas entre los 17 y 7 años, de ellos seis son niños y una niña, que es la última.
Jesús es de un carácter muy inquieto y fuerte, en esta Semana Santa (Viernes Santo) y después de bastantes enfrentamientos con nosotros, por nuestras normas de salida fuera de casa, tuvo uno con nosotros y dando un portazo se fue, al rato llamó diciendo que volvería a casa a la hora que él quisiera. El padre salió a buscarlo, yo empecé a rezar el rosario, después me acordé de Amparo y busqué la tarjetita de la oración, le pedí que mi hijo volviera a casa esa noche, sin llevar a cabo su propósito y estando dispuesto a obedecer a su padre, pues si no, nosotros por él y por los demás hijos tendríamos que adoptar medidas muy serias. Al cabo de un rato de angustia Jesús estaba en el portal esperando a su padre.
Días después le volví a pedir por él a Amparo, pero esta vez, pedía algo mas; que si como yo creía tenía malas amistades, que las dejase. Esas amistades las ha dejado.
Nosotros rezamos mucho por nuestros hijos, pero yo estoy segura que Amparo lo ha cogido a su cuidado especialmente.
Esta carta fue escrita en la Semana Santa del año 1999, pero hasta hoy no la he pasado a limpio para enviarla. Hoy estamos a 30 de mayo de 2000.
Quiero añadir que al cabo del año aproximadamente, sucedió otro hecho parecido y que gracias a Amparo se ha solucionado.
Yo por mi parte cada vez que rezo esta oración de la estampita, le pido a Dios que pueda yo asemejarme con mi vida a Amparo, pues pienso que a eso me llama el Señor
Deseo que pronto sea Amparo glorificada para gloria de Dios.
C.H. - MÁLAGA - 30.5.2000